Fundación Enseña Chile

La Empresa no ha registrado su disponibilidad.

Líderes del mundo privado destacan el sello de Enseña Chile
Líderes que transforman. Las organizaciones actualmente buscan más que habilidades técnicas: valoran a quienes enfrentan desafíos por un propósito mayor y que generan impacto social.
Estas cualidades las encuentran en los egresados del Programa Enseña Chile. En este video, líderes del sector privado de Empresas Copec, BCI, Bain & Company y Entel nos comparten cómo el sello diferenciador de Enseña Chile agrega un valor único que destaca tu perfil profesional. ¡Conoce sus testimonios y sé parte de nuestra red!
María Constanza Hernández, Alumni 2014
María Constanza es Directora Social de América Solidaria y, a 11 años de su paso por nuestro Programa de Liderazgo, reflexiona sobre las habilidades que desarrolló para trabajar en diversos territorios y el impacto que tuvo la sala de clases en su vida. Conoce cómo fue su experiencia.
La sala Enseña
Nishme Zafe, alumni de Enseña Chile, #periodista Pontificia Universidad Católica de Chile y coordinadora de inclusión social de la Dideco de Municipalidad de Maipú Chile:
"#Valelapena, porque pasar por la sala de clases significa enamorarte de todos esos estudiantes y permitir que te enseñen tantas cosas que uno no sabe."
Lee su testimonio completo:


La feria está cerrada y no se aceptan más currículums

Eric Valdivia
Eric Valdivia
Bioingeniero UdeC y peCh 2026
"“La educación vive en ese ida y vuelta donde el saber se comparte, se transforma y también nos transforma”

Su paso por un preuniversitario popular le reveló una realidad que no todos quieren ver: hay jóvenes que crecen sin un sueño propio ni un rumbo definido. Hoy, haciendo clases de matemáticas en Rancagua, Eric busca que sus estudiantes recuperen esa capacidad de proyectarse hacia el futuro.

Eric Valdivia es bioingeniero recién egresado de la Universidad de Concepción. Aunque podría haber ocupado cargos en cualquier industria, decidió darle a su carrera un sentido, un “rol social”, como le gusta llamar. Por esa razón, decidió postular a Enseña Chile.

Su paso por la universidad estuvo marcado por el compromiso con la comunidad. Incluso, llegó a ser presidente del Centro de Estudiantes y a participar de un preuniversitario popular: “eran puros niños que querían estar ahí, que habían definido hacia dónde querían ir en la vida, que querían estudiar algo en particular”.

Sin embargo, existe una contraparte de esa realidad que no todos quieren ver. En el contexto del preuniversitario, Eric comprendió que no todos los jóvenes de Chile tienen algo por lo cual luchar. “Entendí que hay niños que deambulan sin un sueño, sin un propósito. Ese es un factor por el cual estoy acá también”.

Hoy, con 25 años, hace clases de matemáticas en el Liceo Ernesto Pinto Lagarrigue de Rancagua. Sobre lo que le gustaría que lograran sus estudiantes, el bioingeniero es claro: “quiero que se sientan capaces de cumplir sus sueños”.

Durante la Escuela de Verano en Bajos de Mena, Puente Alto, Eric escuchó cómo algunos estudiantes decían no soñar con nada. “Cuando dicen que no tienen sueños es porque quizás les dijeron que no iban a poder llegar lejos. No creo que eso dependa de donde uno inicia, desde la posición socioeconómica. Me gustaría cambiar eso, aportar mi granito de arena. Entiendo que no puedo cambiar ni el sistema educativo ni el político, pero sí puedo lograr que diez alumnos sigan un camino de progreso colectivo, de comunicarse, de generar diálogo. Con eso en realidad estoy bastante pagado”, sostiene.

Para él, esta ha sido una experiencia “intensa, formativa y muy gratificante, que recomiendo totalmente”, aunque no exenta de dificultades. Sin embargo, plantea que la mayor satisfacción se produce cuando “logro conectar con ellos, comienzan a creer en sí mismos y proyectan sus metas con mayor confianza. La educación vive en ese ida y vuelta donde el saber se comparte, se transforma y también nos transforma”.

Y, tras finalizar el primer semestre de esta experiencia, explica que Enseña Chile “me ha permitido potenciar mis competencias profesionales, trabajar colectivamente y comprender mejor las problemáticas de una comunidad educativa y del tejido social que la sostiene”. Además, detalla que para los estudiantes, el impacto se construye día a día: sentirse validados como personas y comprender que el error, el esfuerzo y el progreso son parte del aprendizaje. Ante esto, afirma que su propósito es “conectar las oportunidades con la ciencia, la educación superior y las comunidades. No se trata de cambiar el futuro por ellos, sino de prepararlos para que puedan moldearlo y transformarlo”.

Para finalizar, invita a sumarse a profesionales de distintas áreas que deseen generar un impacto concreto desde la educación. Enseña Chile y Teach For All permiten formar parte de una red de personas dispuestas a aprender, colaborar y aportar desde sus conocimientos."
Iris Quevedo
Iris Quevedo
Periodista UdeC y Alumni eCh 2024
"De Concepción a Chiloé en un viaje lleno de aprendizajes

Conoció Enseña Chile a través de Instagram, sintiendo que era la oportunidad que llevaba tiempo buscando. Dos años después, hace un balance de su experiencia en el Programa de Liderazgo.

Oriunda de Concepción, Iris llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea de enseñar. Fue así como un día, en Instagram, vio un anuncio que decía “¿Eres periodista? ¿Quieres enseñar?” Y sintió que era el momento de dar el paso. Postuló al Programa de Liderazgo de Enseña Chile sin saber muy bien de qué se trataba.

Sin embargo, sabía que era a decisión correcta. “Desde mi tercer año de universidad había comenzado a hacer reforzamiento a unas vecinas mellizas. Ellas tenían 9 años cuando empezamos a trabajar juntas: reforzábamos la lectura, las ayudaba con tareas de distintas asignaturas y, más adelante, también fui su profesora de inglés. Lo disfrutaba mucho”.

La periodista egresada de la Universidad de Concepción trabajaba entonces en medios de comunicación, experiencia que explica “no tenían propósito”. Y fue esa búsqueda la que la llevó en enero de 2024 a ingresa a la Escuela de Verano en Bajos de Mena, Puente Alto. En esta instancia, los becados trabajan en duplas e Iris tuvo la posibilidad de trabajar codo a codo con Alejandra, profesora de lenguaje. “Aprendí mucho de ella. Gracias a eso también entendí mucho mejor lo que significa ser profe”, afirma.

Y, tras ello, preparó sus maletas y se fue a Chiloé, donde tuvo la posibilidad de hacer clases en Castro y Ancud. Dejar Concepción, cuenta, fue algo desafiante y emocionante. “Dejar mi zona de confort era algo que deseaba. No solo quería enfrentarme a una nueva profesión, también quería conocerme en un lugar completamente desconocido, donde no conociera a nadie”, relata.

Sin embargo, no fue una experiencia fácil. Según cuenta, “lo más desafiante fue ser profesora, estar en el aula. Preparar las clases, aprender la materia. Una tiene la noción, los conocimientos, pero hay mucha materia que una ya no recuerda”. Pero lo clave para enfrentar esto es el acompañamiento y la red: las mentorías, los colegas y tener a quién preguntar. “Esas reuniones que mes a mes me aterrizaban y me volvían a conectar con el propósito, con lo que hacía allí. El ritmo del día a día me hacía olvidar mi motivación inicial. Esas conversaciones me ayudaban a volver a conectar con ella, a recordar que estaba haciendo algo fuera de mi dominio y que no tenía que ser tan dura conmigo misma”, explica.

Hoy, tras finalizar los dos años de Programa de Liderazgo, recoge múltiples aprendizajes: “No somos tan diferentes a los niños, niñas y adolescentes y a veces es bueno recordarlo. Estamos para aprender cosas, no solo para enseñar. Creo que mis mejores clases fueron cuando fui yo misma, cuando admitía equivocarme, cuando las cosas no resultaban tal como las había planeado y cuando nos reíamos juntos con el curso”, cuenta. Y también recuerda con mucho cariño a sus estudiantes: “Quiero agradecerles la paciencia y el cariño que me demostraron. Me enseñaron mucho más de lo que probablemente imaginan”.

Por otro último, destaca competencias que desarrolló durante estos dos años: mayor capacidad para adaptarse y tomar perspectiva. “Aprendí, a la mala, que no debía estresarme tanto. Si yo estaba mal, los estudiantes lo notaban, así que entendí que soltar algunas cosas también es importante. Creo también que aprendí a comunicarme mejor, a entender que muchas dificultades se pueden resolver conversando y siendo amable. También desarrollé habilidades de liderazgo, una palabra que todavía me cuesta asociar conmigo”, explica Iris.

Ahora de vuelta en Concepción, Iris logra combinar lo mejor de los dos mundos: trabaja como periodista en un colegio. “Me gusta mucho poder ver el mundo educativo desde otra arista. Me gusta seguir involucrada, porque creo profundamente que la educación es la clave de todo. En los colegios una entiende cómo funciona el mundo. Te conectan con la realidad y te recuerdan que el mundo nunca se detiene. Uno crece, trabaja y se concentra en lo suyo, pero siguen existiendo nuevas generaciones creciendo, aprendiendo y construyendo su futuro. Y creo que ahí todavía hay mucho que podemos hacer”, finaliza."
Sandra González
Sandra González
Ingeniería Civil UdeC y Alumni eCh 2020
"“Más que enseñar, aprendí a liderar con propósito”

Sandra cursaba su último año de Ingeniería Civil en la Universidad de Concepción cuando descubrió que la educación era un área que la motivaba profundamente. Durante la carrera, participaba en ayudantías y talleres con escolares que visitaban la facultad y allí sintió por primera vez la pasión por enseñar.

Sin embargo, tenía claro que impartir clases a tiempo completo era un desafío distinto. “Cuando conocí el programa pensé: ‘esta es mi oportunidad para descubrir si esto realmente me mueve’”, recuerda. Impulsada por esa curiosidad y por la convicción de aportar desde un lugar de compromiso, decidió postular a Enseña Chile.

Fue así como en 2020, Sandra llegó a Puerto Natales como parte de la primera generación de la fundación en Magallanes. Trabajó en la Escuela Libertador Bernardo O’Higgins y en el CEIA, donde descubrió la educación de adultos, área en la que sigue trabajando hasta hoy. Los dos años coincidieron con la pandemia, un contexto que transformó la enseñanza en un desafío mayor.

“El corazón está donde están los pies: el aula me enseñó a trabajar con propósito y a mirar lo que realmente importa”, destaca. Entre los recuerdos más significativos de Sandra está el regreso a la presencialidad tras la cuarentena. Los estudiantes llegaban tímidos y cautelosos, pero la emoción se hizo evidente en cada abrazo. “A pesar de todas las medidas de protección, no pudimos contener la emoción de abrazarnos. Fue un momento muy potente, porque logramos construir vínculos profundos que mantengo hasta hoy”, relata.

Otro recuerdo inolvidable fue la colaboración con sus colegas durante los primeros meses de clases virtuales, cuando se reunían por las noches para idear soluciones educativas. Esa decisión colectiva convirtió a su escuela en un ejemplo de enseñanza a distancia a nivel nacional, reconocido incluso por el MINEDUC. “Estando en el extremo sur y en medio de la mayor crisis sanitaria, hubiese sido fácil conformarnos con lo mínimo. Decidimos que nuestros estudiantes merecían seguir aprendiendo, y lo logramos”, dice con orgullo.

Estos dos años en el programa le permitieron desarrollar competencias que todavía la acompañan: liderazgo en contextos desafiantes, trabajo en equipo, capacidad de llegar a acuerdos y adaptación a entornos complejos. Además, aprendió a recibir retroalimentación de manera constructiva y a reconocer la fuerza de trabajar en red.

Hoy, como Directora de Alianzas y Desarrollo en INFOCAP, diseña y atrae oportunidades de formación para personas con trayectorias educativas interrumpidas. Su trabajo sigue inspirado por los aprendizajes de la sala de clases: “El aula me enseñó a mirar un problema en su conjunto, a enfocarme en lo que realmente importa y a liderar desde el propósito”, explica.

A quienes están pensando en postular, Sandra les deja un consejo claro: “Es una experiencia desafiante y profundamente transformadora. Más que un trabajo, es un proceso de autoconocimiento, donde se ponen a prueba habilidades que difícilmente se desarrollan en otros espacios. Si tienes esa inquietud de que algo te falta para sentirte realizado, este programa es una gran oportunidad para explorarlo”.

La red de Enseña Chile sigue siendo para ella un espacio de apoyo y colaboración constante. Aunque no participa de todas las actividades presenciales, recurre a ella cuando necesita orientación, mantiene contacto con compañeros de generación y se encuentra regularmente con alumni en distintos ámbitos laborales y académicos. “Es muy lindo ver cómo todos vamos creciendo y colaborando de manera natural. Saber que no estoy sola y que hay una comunidad que comparte el mismo propósito, es inspirador”, concluye."
Juan Pablo Benavente
Juan Pablo Benavente
Astrónomo UdeC y Alumni eCh 2023
"“Para generar un cambio real, necesitamos que más gente eduque”

Formado como astrónomo de la Universidad de Concepción y siendo recién egresado, Juan Pablo Benavente estaba en busca de una oportunidad que le ayudara a dar un sentido más social a su carrera. Por una casualidad conoció la fundación y, sin muchas expectativas, decidió postular al Programa Enseña Chile. Hoy narra su experiencia siendo uno de los 180 profesoras y profesores que están en las aulas a lo largo del país.

El cambio fue radical: desde la investigación y el trabajo científico pasó a desempeñarse como profesor en el Liceo Multicultural Claudio Flores Soto, en Los Álamos, Región del Biobío. Allí hace clases de Matemáticas a estudiantes de séptimo, octavo y segundo medio, y talleres de Física a terceros medios.

¿Cómo ha sido la experiencia en la sala de clases hasta ahora?

Ha sido súper desafiante. Yo creo que el ámbito más complejo ha sido el socioemocional. Bueno, si bien la pandemia dejó un vacío académico súper grande, también ha implicado trabajar en las normas, el respeto, así como el generar vínculos.

¿Y el trabajo con tu mentora?

Ha sido súper bueno. Abi es una persona súper inteligente y preocupada. En general siempre me ha dado súper buenas retroalimentaciones, muy acertadas. Siempre que conversamos me ha dado súper buenas sugerencias y me ha entregado material muy útil.

¿De qué manera describirías tu experiencia en la Escuela de Verano?

Fue intensa. Yo siendo astrónomo estoy acostumbrado a reflexionar, pero siempre siendo muy racional y en la escuela, como en toda esta experiencia, tienes que abrir un poco tu mente, estar dispuesto a ver otras perspectivas y otras formas de estudio. También fue muy cansadora; dormí poco, pero aprendí mucho. La gente fue lo mejor, pude conocer y entablar relaciones significativas personas de distintas zonas, profesiones y con distintas experiencias. Fue muy muy gratificante.

Desde tu área, ¿cómo crees que puedes aportar la educación de niñas y niños?

En mis clases me gusta sembrar el bichito de la curiosidad e incentivar el cuestionamiento de las cosas. Creo que en general, y sobre todo en el colegio, es necesario descubrir quiénes somos y para eso necesitamos cuestionarnos: por qué estamos aquí, qué propósito tenemos o qué queremos hacer. Además es importante dar valor a la ciencia en el ámbito educativo, por su impacto en la historia, en los avances tecnológicos y en todo lo que ha permitido a nivel social.

¿Qué valor ves a que profesionales de otras carreras puedan hacer clases?

¡Uy, gigante! Creo que hay algunos pedagogos que no están a favor de esta visión, pero sinceramente he visto muchas personas, profesores y no profesores, que tienen mucho talento, que tienen todas las ganas, y en realidad creo que si uno quiere hacer el bien, ¿por qué no hacerlo? Si uno quiere enseñar, ¿por qué no enseñar? La educación es la base de todo y para que haya un cambio real, necesitamos que más gente eduque."
La feria está cerrada y no se aceptan más preguntas